Nuestra Señora de los Hogares, patrona de nuestra parroquia, concédenos, no la riqueza, sino la seguridad del trabajo y del alojamiento. Haz que siempre haya paz en nuestro hogar y que nuestro mutuo amor crezca cada día. Haz que nos sostengamos con fe en las adversidades, que nos alegremos juntos de las cosas buenas que nos suceden a nosotros y a los demás. Haz que no nos encerremos en nosotros mismos, sino que nuestra casa y nuestra mesa estén abiertas a los amigos y a los pobres.
Señora de los Hogares, te pedimos por los esposos, por los hijos, por los familiares. Te pedimos por los emigrantes, por los hogares deshechos a causa de la desgracia, de la incomprensión y el pecado. Que nuestro hogar, Señora, sea un anticipo del Hogar Cielo en el que todos queremos reunirnos contigo y para siempre. Amén.
La alegría de dar la vida hace superar todos los obstáculos.